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Ministros Extraordinarios de la Comunión

 

 

Formación - Conciencia - Generosidad

 

¿Quiénes somos?

 

Con el fin de que la sagrada Comunión Eucarística estuviera al alcance de todos, la Instrucción “Inmensae Caritatisestableció la posibilidad de instituir Ministros extraordinarios de la comunión, para los enfermos, y en casos extraordinarios también en el templo.

Los ministros extraordinarios de la sagrada Comunión son seglares que viven un ministerio laical contemplado por la Iglesia y estipulado en el Canon 230, del Derecho Canónico que dice: “Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya ministros, pueden los laicos, aunque no sean lectores ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir las oraciones litúrgicas, administrar el bautismo y dar la sagrada Comunión según la prescripción del derecho”

Inmensae Caritatis pide que el fiel, hombre o mujer instituido como ministro extraordinario de la Sagrada Comunión, este adecuadamente formado y sea recomendable por su vida, por su fe y por sus costumbres. “No sea elegido nadie cuya designación pudiera causar admiración a los fieles”
 

 

Además establece los casos en que la Iglesia considera que existe la necesidad de ministros extraordinarios de la Comunión.

Son los siguientes:

a) Que no haya sacerdote, diácono o acólito que pueda repartir la comunión.

b) Que habiéndolos, no puedan administrar la comunión por impedírselo otro ministerio pastoral, o la falta de salud o la edad avanzada.

c) Que sean tantos fieles los que pidan la comunión que sería preciso alargar demasiado la Misa o la distribución de la comunión fuera de ella.


 

 


 

Perfil del Ministro de la Comunión

 

 

*Creyente laico/a adulto, muy humano en el trato cotidiano con todas las personas, de vida familiar ejemplar, bien aceptado en la comunidad local.

 

 

*Optimista, paciente, lleno de alegría, discreto, sigiloso, misericordioso, buen samaritano.

 

 

*Gran vocación altruista de servicio hacia quien sufre.

 

 

*Con tiempo disponible, sin excesos en los compromisos pastorales, con formación adecuada y conocimiento del hombre enfermo.

 

 

*De mucha intimidad personal con Cristo muerto y resucitado.

 

 

*De oración constante, hambriento de la Palabra de Dios y de la misericordia divina.

 

 

*Amante de la comunión con la Iglesia, capaz de trabajar en equipo, considerando este ministerio no como una promoción u honor sino como un servicio humilde.

 

 

*Quien hace VIDA la Fe, la Esperanza y la Caridad

 

     *Co responsable de la salvación de los hombres.

 

 

¡Quizás vos podas ser un ministro extraordinario de la Comunión. Acercate a nuestro párroco y ponete a la orden!

 

 

Para más información contacta a:

 

 

Ligia Segovia

Coordinadora

 2227948/6118194

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