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Sextas Moradas


Estas Moradas son muy complejas; estamos en la alta mística: todo es regalo de Dios, que da a saborear estos manjares a quien quiere: “Y así hay persona santas que jamás supieron qué cosa es recibir una de aquestas mercedes; y otras que las reciben, que no lo son” ( 6M 9, 16 ).

En ellas aprenderemos al amor adulto y sellaremos, mediante el desposorio espiritual, el futuro compromiso matrimonial de las séptimas moradas. El amor es siempre unitivo, busca la consumación y la presencia permanente del amado, por eso las sextas moradas son las del deseo de amar insatisfecho.

No todas las experiencias de estas moradas han de ser vividas por todos los cristianos. Se puede ser un buen creyente y aspirar a la santidad sin necesidad de estas manifestaciones. Pero también podemos decir que al estar cerca de las moradas donde habita el Rey, Dios quiere purificar el amor antes de que se consuma el matrimonio. Empiezan las grandes dificultades. El alma está herida por el amor del Esposo busca momentos de soledad para encontrar el gozo que vivió en las moradas pasadas. Pero experimentará grandes pruebas unidas a regalos sublimes que irán madurando el amor deseoso de llegar a la plenitud.

En estas moradas nace la necesidad de ayudar al Esposo, como fruto de su amor mutuo, y se lanza a la acción, Teresa empieza la creación de sus pequeños “palomarcitos”. Lo más importante es siempre la unión con Dios y la transformación de la persona y eso se produce en el interior de cada uno, los demás fenómenos son secundarios y tanto santa Teresa de Jesús como san Juan de la Cruz no les hicieron mucho caso. Hay que entrar para disfrutar de la fiesta del amor.

Las sextas moradas son moradas de la Luz y del Amor que actúan de una manera profundamente purificadora, es el último paso para el encuentro en el matrimonio espiritual. Es Dios que se apodera de la persona y la llena plenamente. Es la manifestación de un Dios incontenible que se da totalmente. La comunicación divina no se da a la inteligencia, sino a la persona entera “por vía de amor”.


¿Cómo es la actuación de Dios en la persona?

a) La acción de Dios se realiza en lo muy interior del hombre:

-“Son unos impulsos... que proceden de lo muy interior del alma” ( 6M 2, 1 );

-“Siente ser herida sobrosísimamente, mas no atina cómo ni quién la hirió; mas bien conoce ser cosa preciosa y jamás querría ser sana de aquella herida” ( 6M 2, 2 );

-Las “hablas” con visión intelectual son “tan en lo íntimo del alma” ( 6M 3, 12 );

-En los arrobamientos “parece su Majestad desde lo interior del alma hace crecer la centella” del amor ( 6M 4, 3 );

-También los “júbilos” son un “gozo interior de lo muy íntimo del alma” ( 6M 6, 10 );

-Y por último, el sentimiento de ausencia de Dios es “en lo muy hondo e íntimo del alma” ( 6M 11, 2 ).

b) Domina “todo el ser” de la persona:

-se produce un gran silencio en las potencias y en los sentidos. La presencia de Dios se impone: unas veces suspende las potencias, otras, quedan despiertas “viendo” lo que sucede.

-En los impulsos “están todos los sentidos y potencias sin ningún embebecimiento mirando qué podrá ser, sin estorbar nada ni poder acrecentar aquella pena deleitosa ni quitarla” ( 6M 2, 5 );

-En los arrobamientos “roba Dios toda el alma para sí...y no quiere estorbo de nadie, ni de potencias ni de sentidos...”( 6M 4, 9 );

-Los júbilos son “una unión grande de las potencias, sino que las deja nuestro Señor con libertad para que gocen de este gozo, y a los sentidos lo mismo”( 6M 6, 10 );

-Las ansias de ver a Dios, “es un arrobamiento de sentidos y potencias para todo lo que no es....ayudar a sentir esta aflicción. Porque el entendimiento está muy vivo para entender la razón que hay sentir de estar aquel alma ausente de Dios”( 6M 11, 3 ).

c) Es una acción violenta:

-El alma no puede resistir, se siente “arrebatada” “ con la facilidad que un gran jayán puede arrebatar una paja, este nuestro gigante y poderoso arrebata el espíritu” ( 6M 5,2 ).

Dios actúa con poder. De las “hablas” dice: “Es imposible” no escuchar estas palabras que les dicen: “No hay oídos que se atapar, ni poder para pensar sino en lo que se le dice” ( 6M 3, 18 ).

Es el Señor: “de manera que ve bien el alma que otro mayor Señor gobierna aquel castillo que ella, y hácela harta devoción y humildad”( 6M 3, 18 ).

d) Certeza absoluta de que es Dios:

“Claramente le parece que está con ella su Dios”, dice de los “impulsos” ( 6M 2, 3 ). Cuando habla de las visiones intelectuales esta presencia se hace más profunda; sentía que andaba Cristo a su lado derecho “tan cierto y con tanta certidumbre, y aún mucho más” ( 6M 8, 3 ).

e) La acción divina es dolorosa para el alma:

La comunicación de Dios duele. No sólo que le vengan grandes trabajos con las grandes mercedes, sino que las mismas mercedes causan dolor. Es un período de profunda purificación. La razón es que las mercedes divinas revelan al hombre la grandeza de Dios y su propia miseria. Se acrecientan los deseos irresistibles de Dios que no se ven satisfechos por el momento: “Aunque haga muchos años que reciba estos favores, siempre gime y anda llorosa, porque de cada uno de ellos le queda mayor dolor”( 6M 11, 1 ).

Pena porque está ausente de Dios: “Para qué quiere la vida. Siente una soledad extraña, porque criatura de toda la tierra no la hace compañía...como no fuese el que ama...y eso no se lo dan”( 6M 11, 5 ).

Son los últimos toques que recibe de Dios, preparativos para el encuentro en el matrimonio espiritual.

Las moradas sextas son las más extensas. Contienen once capítulos. Uno se puede preguntar cuál es la razón de alargar tanto estas moradas. Es como una necesidad que siente Teresa de retomar lo que había escrito doce años antes en el libro de la Vida. Cuando redacta la Vida no había llegado a esta etapa extática del proceso místico. Ahora al recordar todo lo que ha vivido profundiza mucho más que lo había hecho en el “tratadillo” de oración de los capítulos 11 al 21 del libro de la Vida.

Aquí se descubre con claridad que el Castillo interior es un tratado de vida espiritual basado en su propia experiencia, aunque no lo diga expresamente. A partir de las moradas sextas la parte autobiográfica crece e invade todos los capítulos. Describe con gran cuidado las gracias místicas que Dios ha ido derramando en el castillo interior de su alma.

Por esta razón podemos ver el paralelismo de las moradas sextas con los relatos autobiográficos de los capítulos 16-21 y 23-40 del libro de la Vida. Y las moradas séptimas corresponderían a las Relaciones 35 y siguientes. En ninguna de ellas ha desarrollado sus experiencias místicas como en estas páginas de las moradas.


 
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