Grupo Bíblico | Grupo Bíblico |
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El Grupo Bíblico es una comunidad integrada por jóvenes, adultos, solteros y matrimonios que tienen sed de encontrarse con Cristo a través de su Palabra. Una palabra que es Luz, Esperanza, Camino, Verdad y Vida, que se encuentra en la meditación de Objetivos: *Estudiar la Palabra de Dios en comunidad para hacerla vida en nuestros hogares, trabajos, estudios y ambientes donde nos encontremos. *Evangelizar a aquellos que aún no conocen de Jesucristo y de su Palabra.
¿Quiénes pueden ingresar a nuestra comunidad?
Toda aquella persona que tenga sed de la Palabra de Dios y sienta la necesidad de conocer a Jesucristo y de servir a su Iglesia.
Actualmente el Grupo Bíblico cuenta con 40 miembros. Nuestro día de reunión es el martes de cada semana a las 7:00 pm en Todos los domingos nuestra comunidad participa en la liturgia y coro de la misa dominical de las 5:00 pm. Una vez al mes nos reunimos a contemplar y hacer oración ante el Santísimo Sacramento en la capilla de la parroquia.
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¡Vamos a estudiar la Biblia!
Tomado de 'Formándome en la Biblia' de Pedro García,
Misionero Claretiano VI PARTE Los géneros literarios. Los diversos lenguajes de la Biblia. ¿Qué formas emplea la Biblia para hablarnos y transmitirnos la Palabra de Dios? ¿Lanzando discursos? ¿Narrando historias? ¿Cantando poemas?... Hoy lo vamos a ver con lo que llamamos Los géneros literarios. Es decir, los diversos lenguajes que emplea la Biblia: cuenta historias, entona cantos, compone discursos, inventa parábolas y cuentos..., y con todo ello no hace sino transmitirnos la Palabra de Dios. Dios nos ha hablado de muchas formas, como hablamos los hombres. ¿Les cuento lo que me pasó a mí mismo con un Padre muy ancianito, muy inocente, muy santo?… Con otro compañero, los dos sacerdotes jóvenes, hablábamos un día sobre el libro de Judit en la Biblia, y decíamos, al ver las muchas inexactitudes históricas que contiene, que lo más probable no es una historia verdadera, sino, como diríamos hoy, una novela bonita —en el mejor de los casos, una novela histórica—, con la cual Dios nos transmite un mensaje, como es la salvación que Dios trae a su pueblo hasta en los momentos más desesperados, y también el valor de la mujer viuda, hermosa y honesta, que sabe conservarse casta… Así discurríamos nosotros, cuando el Padrecito tan inocente y tan santo saltó a gritos: “¡Estos jóvenes me van a echar a perder la fe! ¿Cómo tuercen así la Biblia, que es Palabra de Dios? ¡Decirme ahora que Judit a lo mejor no existió!”… Dejamos entonces al anciano Padre en sus gritos, y nosotros seguimos ahora pensando igual… ¿Dónde radicaba el problema del buen Padrecito? Muy sencillo. Hasta hace poco se tomaba todo lo de la Biblia al pie de la letra, como historia verdadera todo, sin atender a que la Biblia la escribieron hombres de hace muchos siglos en Oriente, con una mentalidad y unas formas totalmente diversas de las nuestras. Y durante siglos, muchos lectores de la Biblia se fijaban siempre en lo que decía la letra de la Biblia y no en lo que querían expresar los escritores sagrados con aquel lenguaje. Esto nos lleva hoy a una lección importantísima, llamada “Los géneros literarios”, o diversas formas del lenguaje de los hebreos de aquel tiempo. Si no los entendemos, nos exponemos a muchas equivocaciones. Hay que mirar lo que quiere decir la Biblia, no lo que dice al pie de la letra. Porque Dios, para hablarnos, lo ha hecho por medio de hombres que escribían como hombres de su tiempo, con estilos muy diferentes, y no siempre hacían historia, sino, como los escritores modernos, escribían de muchas maneras. Saber esto es necesario en absoluto para entender la Biblia. Porque los escritores de la Biblia, unas veces contaban historias verdaderas, como la destrucción del Templo por Nabucodonosor... Otras veces repetían leyendas antiguas según estaban en la memoria del pueblo, como el Diluvio en tiempos de Noé... A veces, recurrían a imágenes bonitas, como que Josué detuvo el sol para poder acabar la batalla… Escribieron libros de profecía, como Isaías, Jeremías o Amós... Compusieron salmos, poemas y cantos… Recopilaban sentencias, dichos y refranes que corrían entre la gente, como en el libro de los Proverbios… Inventaban visiones fantásticas, como los libros apocalípticos… Para amaestrar al pueblo, recurrían a parábolas y cuentos, como hacía el mismo Jesús... Escribían cartas verdaderas de asuntos familiares, como Pablo a Filemón, u otras puramente doctrinales, como el mismo Pablo a los Romanos… Repetían discursos, que no quedaron en ninguna grabadora ni registraron con taquigrafía, como el de Jesús en la Montaña conservado por Mateo o el de Pablo en Atenas reproducido por Lucas en los Hechos… ¿Qué decir de todas estas formas de hablar que tiene la Biblia?… Si no queremos equivocarnos y entender bien todo, hemos de tener muy presente la manera de hablar en cada caso. No podemos interpretar los seis días de la creación —miles de millones de años antes de que existiera el hombre—, igual que la pasión y muerte de Jesús, presenciada por los testigos que nos la cuentan. ¿Ponemos una comparación?… Tomamos un libro de fama universal: El Quijote. Todos sabemos que Don Quijote no existió. Y sin embargo, decimos: - Fulano está más loco que Don Quijote… ¿Éste? Siempre atacando a los molinos de viento, como Don Quijote… Es mejor tomarse la vida tranquilamente como Sancho Panza, y no tan a lo loco, como Don Quijote… El que hablemos así, ¿quiere decir que creemos en la existencia de Don Quijote? Ya se ve que no. Y, sin embargo, todos sabemos lo que quiere decir el libro de Don Quijote de la Mancha. Cervantes, el autor, nos puede transmitir un mensaje como éste: la vida idealista, honrada, generosa, a pesar de los disparates que se puedan cometer, tiene un gran valor; y la vida apoltronada, por muy sensata que sea, no pasa de ser una vida vulgar… Sirva esto como una comparación, quizá exagerada. Nadie cree la “historia” de Don Quijote, pero todos entendemos el “mensaje” del Quijote. Y con esta comparación, pasamos a la Biblia. Supongamos que nos dicen que un libro de la Biblia, al que hemos tenido hasta ahora como rigurosamente histórico, no es ninguna historia, sino un simple libro edificante, una historia inventada… ¿No es por eso Palabra de Dios? Es totalmente Palabra de Dios. No contiene ningún error. Lo que pasa es que con ese libro Dios no nos ha querido contar ninguna historia, sino que con una historia inventada por el hombre, el escritor, Dios, que es el autor principal de la Biblia, nos ha querido transmitir un mensaje, una verdad suya. Todo lo dicho hasta aquí nos lleva a lo principal de esta lección: cada libro, cada página, cada fragmento de la Biblia, cada sentencia, se debe interpretar según lo que es: Una historia es una historia, y no la cambiamos en nada, como la Pasión de Jesús; Una leyenda es una leyenda, como la Torre de Babel, y sabemos darle su valor; Una ley es una ley, y captamos todo lo que nos exige y obliga, como los Diez Mandamientos; Una profecía es una profecía, y escuchamos el aviso de Dios; Una oración es una oración, y la rezamos como la rezaba un fiel israelita; Una exageración es una exageración, y no la sacamos de quicio, como cuando Jesús dice que es más fácil pasar un camello por el agujero de una aguja que no el que un rico entre en el Reino de los cielos… Es una exageración para hacernos ver lo difíciles que se hacen las riquezas cuando en ellas se pone el corazón, y no quiere decir que un rico no se puede salvar. Tomada la exageración al pie de la letra, habríamos de decir que para el rico no hay salvación posible, porque un camello no puede en absoluto pasar por el agujero de la aguja… En la Biblia, todos los géneros literarios están muy mezclados. De aquí la importancia de estudiar cada pasaje en sí mismo. Por eso, toda nuestra actitud la podríamos encerrar en dos preguntas que nos hacemos al leer cualquier página de la Sagrada Escritura. Primera pregunta: ¿Qué dice aquí la Biblia al pie de la letra? Leemos, y viene después la segunda pregunta, la más importante: ¿Qué quiere decirnos Dios aquí?, con este hecho, con esta parábola, con esta comparación… Dios ha sido muy bueno en la Biblia, y nos dice con ella: ¿No me entiendes? Hablo palabra de hombres; y con palabra de hombres, con las mismas formas que los hombres, yo te doy ahora para ti mi Palabra de Dios…
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