Celebramos y nos regocijamos de este renovado tiempo de gracia en el cual cada uno de nosotros tiene la oportunidad, con el auxilio de nuestro Señor, de crecer en nuestra vida de servicio en medio del pueblo de Dios y de comunión con nuestra Iglesia.
Somos convocados a regocijarnos con este inefable misterio al que sólo atinamos a adorar , comprendemos algunos aspectos pero no toda su integralidad y no es necesario ,pues ''no esta la cosa en pensar mucho si no en Amar mucho''.
Entender , valorar que la causa del orden del universo, de la creación del mundo, el haber sido creados nosotros mismos, para este Niño y por este niño esta resulta ser nuestra felicidad y nuestra certeza de una vida nueva y de unos cielos y tierras nuevas.


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